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Publicado: Mié Nov 07, 2007 8:34 pm
Hola amigos
Los que vivimos en el hemisferio Norte ya estamos en pleno otoño.y eso se nota. Los días se volvieron más "cortos" ya que tenemos menos horas de sol. Muchas personas se sienten tristes y algunas llegan a deprimirse profundamente. Fisiológicamente es cierto que, con menos sol, parece que nuestra glándula pineal recibe menos estímulos y eso acaba afectando a nuestro ánimo pero también es cierto que cada vez nos cuesta más adaptarnos a los cambios. Alguien decía que la felicidad es más fácil de conseguir cuanto mayor sea nuestra capacidad de adaptarnos a los cambios.
En verano los días largos, la buena temperatura, la luz, las vacaciones.todo invita a una mayor extroversión, a salir de casa, a relacionarte.nos sentimos con mayor entusiasmo. Cuando llega el otoño la naturaleza nos avisa que es momento de empezar a replegarnos antes; el cuerpo necesita recuperarse y la mente pide calma. Acostumbrados al alto ritmo del verano interpretamos el periodo de calma como de depresión ya que querríamos mantener siempre el mismo ritmo.
Os invitamos a ver esta etapa de un modo diferente, disfrutando, si llegase, de esa sensación de dulce melancolía. Entendamos que es algo momentáneo, que es un buen momento para reflexionar sobre lo que hemos hecho y de lo que queremos hacer estos próximos meses. Momento de analizar nuestros proyectos y de valorar las prioridades que tenemos en la vida. Quizá sea también un buen momento para aligerar nuestras agendas de obligaciones superfluas.
Por último decir a aquellos que "padecen" especialmente el Otoño que aprovechen, en la medida de lo posible, algún momento para tomar el solecito aunque sea tras la ventana y verán como recuperan un poco el entusiasmo.
Un abrazo lleno de la luz del verano para todos.
Los que vivimos en el hemisferio Norte ya estamos en pleno otoño.y eso se nota. Los días se volvieron más "cortos" ya que tenemos menos horas de sol. Muchas personas se sienten tristes y algunas llegan a deprimirse profundamente. Fisiológicamente es cierto que, con menos sol, parece que nuestra glándula pineal recibe menos estímulos y eso acaba afectando a nuestro ánimo pero también es cierto que cada vez nos cuesta más adaptarnos a los cambios. Alguien decía que la felicidad es más fácil de conseguir cuanto mayor sea nuestra capacidad de adaptarnos a los cambios.
En verano los días largos, la buena temperatura, la luz, las vacaciones.todo invita a una mayor extroversión, a salir de casa, a relacionarte.nos sentimos con mayor entusiasmo. Cuando llega el otoño la naturaleza nos avisa que es momento de empezar a replegarnos antes; el cuerpo necesita recuperarse y la mente pide calma. Acostumbrados al alto ritmo del verano interpretamos el periodo de calma como de depresión ya que querríamos mantener siempre el mismo ritmo.
Os invitamos a ver esta etapa de un modo diferente, disfrutando, si llegase, de esa sensación de dulce melancolía. Entendamos que es algo momentáneo, que es un buen momento para reflexionar sobre lo que hemos hecho y de lo que queremos hacer estos próximos meses. Momento de analizar nuestros proyectos y de valorar las prioridades que tenemos en la vida. Quizá sea también un buen momento para aligerar nuestras agendas de obligaciones superfluas.
Por último decir a aquellos que "padecen" especialmente el Otoño que aprovechen, en la medida de lo posible, algún momento para tomar el solecito aunque sea tras la ventana y verán como recuperan un poco el entusiasmo.
Un abrazo lleno de la luz del verano para todos.