Oh Tsuni, me alegro muchísimo de que haya salido todo bien con la psicóloga! Lo he leído ahora del tirón, pues estos dos últimos días he estado un poco pachucha, pero cuánto me alegro, me imagino lo feliz que te sentirías al verte por fin comprendido. El médico ese, el que manipuló tu informe, ese sí que está loquísimo 8-[ 8-[ 8-[ y hay que meterle una denuncia, pq si no es locura lo suyo, es hijoputez, que es mucho peor pq no tiene tratamiento.
He leído también el caso de Skamada y me he quedado

, tuvo que ser espantoso sentir toda aquella incomprensión, la verdad, no pense que aún se ingresara a la gente así, a tientas, en una institución mental, pensé que eso había quedado en los años 50. Creo que ya de por si esa experiencia es lo suficientemente traumática como para provocarle a uno una necesidad de tratamiento psicológico, un tratamiento que seguramente antes NO necesitaba. Qué espanto, y encima con medicación, es que es surrealista.
Yo ya hace tiempo (de los 16 hasta los 22 años) hice una psicoterapia durante 6 años con una psicóloga majísima, una vez pos semana sin falta teníamos la cita, y la verdad es que mejor no podía ser, una bellísima persona pero ante todo una profesional como ya no abundan que me ayudó como nadie me ha ayudado en la vida, básicamente a conocerme a mí misma y aceptar mi forma de ser y de interactuar con mi entorno, y a lidiar con mi hipersensibilidad, cosa que no me era fácil; eso sí, fui por lo privado, claro, porque si os contara las experiencias anteriores que tuve con los psicólogos de la SS... os diré solamente que tras dos (DOS!!!!) endoscopias con biopsia que revelaban que tenía una úlcera gastroduodenal, por lo que obviamente perdí peso porque no podía casi comer del dolor, me seguían mandando al psicólogo para que me hiciera las siguientes preguntas: "y tú cómo te ves físicamente?" Y yo, inevitablemente, respondía siempre la verdad: "muy flaca" (es que lo estaba). Y el tío insistiendo: "pero estás segura de que no escondes comida debajo de la cama?" Y yo

"no, señor, yo tengo hambre pero todo me sienta mal".
Eso lo tuve que padecer durante meses hasta que se dignaron asumir que sí, que una niña de 13 años podía realmente tener úlcera y que si no comía no era porque tuviera anorexia, sino porque tenía el estómago en carne viva, y me dieron el tratamiento adecuado. Yo flipo, hoy en día supongo que les habríamos denunciado, pero mis padres los pobres estaban tan asustados por verme enferma que supongo que no atinaron.
A los psicólogos y a los médicos que me trataron no les perdonaré jamás el calvario por el que me hicieron pasar: panda de ineptos. Sé que no son todos así y lo he podido comprobar, pero aquello no lo olvido [-X [-X
Un beso amigos